Me miro en tus ojos
y pierdo la calma.
Te miro desnudo,
y no tenés alma.
y pierdo la calma.
Te miro desnudo,
y no tenés alma.
¿Sabés cuál es la diferencia
entre vos y yo?
Yo quiero que seas feliz.
Vos, feliz haciéndome sufrir.
Te revolcás en el jugo de lágrimas.
Y bastardeás el amor.
Que no, no fue el amor.
Nunca fue amor. No, no, no.
En el medio de tu pecho,
hay un hueco. Aire, aire.
No hay nada. Solo carne,
y yo, tu carnada. Nada, nada.
En tus ojos no veo una sola mirada.
Sangra el alma. Sana, sana.
¿Sabés cuál es la diferencia
entre vos y yo?
Yo tengo algo para vos.
Vos no tenés ganas.
Tus manos me recorren
y me tiembla la espalda.
Y tu boca que sangra,
duras palabras. Arden, arden.
Te salen llagas. Cuando no sabés
dar y recibir amor. ¡Oh, que dolor!
No entendés, no, nene, nada.
No digas palabra. Calla, calla.
Tu boca se abre, y solo sale sangre.
Mierda, inmunda. Cada palabra.
¿Sabés cuál es la diferencia
entre vos y yo?
Yo pensé en amarte,
vos solo pensás pavadas.
Ninguna de tus dos caras sirve de entelequia.
De ninguna, algo bueno, puede que aparezca.
Vacío, sentado, estás con tu alma.
Rodando en la cama, de cualquier fulana.
Patrañas, patrañas. ¿Cuál es tu hazaña?
Si esta mañana, despertás sin saña.
Dientes amarillos, clavaste tus colmillos.
Tu nuca de espada, se ríe, afilada.
Dormite en la sombra, o sobre una alfombra.
Dormite enojado, pues nunca has amado.



