vendredi, avril 28, 2006

Electrocución post- cable de agua

Me voy a pasar una temporada al Archipiélago de Tuvalú. Es un hecho.
Aunque recorra kilómetros no conseguiré chicles ni caramelos. Voy a raparme la cabeza y las cejas, inclusive.
Una persona asexuada, eso seré. Neutralidad absoluta. Equilibrio incompleto, pero tendiendo al nivel del mar.
Con suerte, antes de que termine la temporada, el archipiélago estará cubierto de agua. Y aunque siempre quise una muerte heroica como la de Juana; solo tendré un pseudo-suicidio, lento y dudoso, como Alfonsina.
El hielo se hará papel, y el sol marcará sobre él mis palabras.

mercredi, avril 26, 2006

Pregunto:

La pasión sin amor podría ser comparada con un chicle sin gusto. Uno se entretiene un rato y después...
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¿Y después?

vendredi, avril 21, 2006

Wonder Woman

Clavame los colmillos en la yugular, dale.
Pinchame la cara con un punzón.
Estirame los párpados con un broche.
Ahora soplame tierra en los ojos.
Pellizcame los tobillos mientras duermo.

Clavame agujas de coser debajo de las uñas.
Pinchame con un tenedor la cintura.
Colgame con un gancho de las orejas.

Obligame a comer pasto embarrado y pisoteado.
Golpeame los pies con una maza.


Pateame las piernas hasta dejarlas moradas.
Llename el abdomen de sanguijuelas.
Pegame chicle en el pelo.
Ahora tironeá hasta sacarlo.

Apagame el cigarrillo en la planta de los pies.
Dame de tomar pis en una copa rota.
Que la copa muerda mis labios
y mi sangre haga las veces de vino (barato, para tu alma).
Mordeme la nuca hasta arrancar un trozo de carne.
Dale, que no duele, dale.
Total, soy de acero inoxidable.



jeudi, avril 20, 2006

Y si...

Hay noches en las que me voy alejando despacito de la realidad, y entiendo. O no entiendo nada.
Pero me conformo y duermo.
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Otras me siento en la cama y el flash de imágenes se hace evidente. Presente, pero pasado.
Como un collage, ya lo dije, un collage gris y por momentos de colores.
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Algunas noches doy vueltas, me levanto, fumo, me acuesto, vuelvo a fumar. Nunca en la cama, nunca dentro del cuarto. Pero eso no lo hace menos grave. Fumar hace mal, ya lo sabemos.
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Es la miseria, el egoísmo, la histeria. Y peór aún, la impotencia: ¿qué hubiese pasado si...?, ¿cómo serían las cosas ahora si antes hubiese hecho tal o cual cosa...?
Nuevo collage, esta vez con imágenes creadas, de un escenario que no existe ni va a existir jamás. El escenario del "y si...", del destino que no fue, del presente que no es.
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Las cosas son, o no son. Hoy no son y a la vez son todo.
Quisiera tirar el "y si..." por el inodoro, junto con el egoísmo. Por momentos creo lograrlo, y vuelve la maldita impotencia. Queda el "y si... pero NO".
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Impotencia: como si tal cosa.
Impotencia de no poder hacer nada con el "y si... pero NO".
Impotencia de no poder hacer nada que cambie el pasado para vivir un nuevo presente.
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Algunas noches no duermo. Y, en vela, imagino lo que no es, recuerdo lo que fue, y nuevamente me queda el maldito "y si... pero NO".
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Y no, no fue. Ni va a ser.

lundi, avril 17, 2006

Adiós, cucurulo

Son sólo ondas.
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Ondas que atraviezan 3.500 kilómetros aproximadamente.
El estrecho de Magallanes inclusive.
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Malas ondas.
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Las noticias que lleva el teléfono luego rebotan.
Nuevamente atravezando el Estrecho.
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Malas ondas.
Lágrimas y abrazos.
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En Ushuaia deshiela y hay estrellas.
Es probable que mañana vuelva a escarchar.
O caiga un poco más de nieve, tal vez.
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En Capital hace frío y las frazadas de lana ya hicieron su aparición.
Es probable que mañana tenga que prender la calefacción.
Alguna que otra tormenta, tal vez.
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En un pequeño pueblo del centro del país su cuerpo va perdiendo la tibiesa.
No hubo abrazo de despedida, ni besos.
Sólo lágrimas lejanas.
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Los aviones hacen viajes eternos.
Los colectivos de larga distancia y hasta los taxis, también.
Las horas no pasan, el tilo se acaba.
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La almohada espera fría.
La calle también.
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De este lado del Estrecho salgo a caminar.
Hace algo de frío, pero duele la humedad.
La cara hinchada, las lágrimas descosiendo.
El corazón a mil por horas y un collage de recuerdos.
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Mañana es otro día.
Otro día atado a éste día que parece no terminar.
Que no quiere terminar.
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A estas horas, Mario debe estar en algún rincón del universo abrazado a Quica.
Después de tantos años de pensarla y extrañarla, esta noche volverán a dormir juntos.
Pero antes, se van a sentar en la cocina [como en los viejos tiempos], a reirse y hablar sin parar.
Como lo hicieron durante más de cinco décadas.
Compañeros de vida. Protagonistas de un amor eterno.
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Esta noche mi egoísmo llora.
Esta noche, ellos se van a dormir tarde.
Esta noche, hace un año, le di el último beso, el último abrazo. Y la última mirada.

samedi, avril 15, 2006

Pesadilla

Espíritus de las bajas latitudes, del frío en los huesos.
Espectros de hielo rondan descalzos por tu cuarto.

Algunos botones se descocieron y rodaron sobre la cama.
Otros cayeron al suelo.

Nativos del sur, de la isla de los grandes fuegos.
Donde la nieve no despabila, el cielo es gris.

Almas azules de tiempos pasados corren alrededor de tu eje.
Y pisan tus botones.

La piel se eriza, la escarcha conquista tus pies.
Dedos helados. Pasos flojos.

Sangre tibia chorreando por tus piernas.
La nieve no despabila, pero quema.

Espectros que se ríen.
Espíritus que se comen tus botones de colores.

La escena se convierte en un universo bien parecido.
Donde vos sos nada. Y ellos, dioses circenses de tu pesadilla.

Gritan mientras corren, gritan y abren sus bocas.
Como si fueran a comerte. Vivo. Con la carne cruda aún.

Y vos, sentado en medio de tu cama.
Tus piernas, la sangre.
Tus botones, la carne.

vendredi, avril 07, 2006

Cuando abusa del detalle

La encierra entre las sábanas y se pierde completamente. El roce de la piel ajena y su pelo no la deja abrir los ojos.
Se enrosca un bucle en el dedo índice. La mira con ojos cristalinos y susurra sonriente. Ella ríe, él ríe.
Un par de piernas temblorosas no pueden contenerse.
El roce, la respiración, la luz y los nudos en las sábanas, son sus únicos testigos.
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Tragedia carnal. Una miel agridulce, exclusiva. Gotitas que caen y se pierden.
Sudor, estertor, susurros.
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Algo hay detrás de esa oreja. Algo hay bajo la almohada.
Algo hay en el baño, el balcón, la cocina, la mesa y el sillón. Siempre hay algo más que excusas. Siempre hay algo más que fantasías.
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Cosquillas en la cintura. Una cintura fina. Desde la cadera al ombligo: camino infinito del viajante extasiado. Desesperación extraña por llegar a destino. Flirteo absoluto.
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Gotitas que recorren un cuerpo tibio.
Un brazo sobre una pierna. Una pierna sobre un abdomen desnudo. Una caricia transpirada en la espalda. Besos en la espalda. Humedad. La cara opuesta de la rodilla contra un tobillo. Un tobillo detrás de la nuca. Piel de gallina. Estremecimiento. Dedos cruzados con otros dedos de cuerpo ajeno. Nuevamente. Una imagen de ojos cerrados. Una luz que no permite ver el defecto.
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Una luz que no permite ver el defecto, y en efecto, seduce a una nueva canción.
La escarcha en el suelo ya no está fría. El agua en el lago ya no moja. El aire condensado cura el asma. Y cada detalle en el que se pierden, es una historia pasada.
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Ella se ríe de lo causal. Y brinda por la variación, los opuestos, las manos, la oscuridad, el escalofrío en la espalda, y la antepuerta al cielo.

mercredi, avril 05, 2006

Titubeo urbano

Si abajo de una gotita de agua cabieran mis sueños gastados de ser soñados; me ahorraría tiempo y espacio. Y tristes momentos sin sol.

Si las nubes sólo abrazaran el cielo mientras duermo, no moriría de desolación estando despierta... ni de melancolía.

Si el viaje hacia un cuerpo tibio, reposando, fuese tan corto como bajarse de la vereda; evitaría los pasos en falso.

Si de noche el frío no descosiera, como cuando estoy bajo ese árbol; dormiría en el bosque. Y me alimentaría de besos ajenos, de duendes que rondan desnudos en la periferia.

Si haciendo la medialuna por los suburvios nadie me viera, correría desesperada hasta llegar al papel, y abrazarme a la tinta... sobre el mar.
29/03/06

mardi, avril 04, 2006

Conmoción

Paseando por el blog de Niño Errante, leí un texto cuyo comentario adjunto. Y lo adjunto porque se me canta, porque lo escribí y punto. Cosas que pasan por mi cabeza en forma recurrente. Nada descabellado como estarán acostumbrados a leer, nada de otro planeta. Hoy dejo al costado el texto que tenía para hoy. Hoy, sin borrador ni revisión, va el comentario.
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"...Hace casi tres años llegué a Capital con 17 años encima, y prácticamente sola. “Acá te quedás”, me dijo el destino. Y yo, sin titubear ni cuestionar nada, accedí.
Cuando llegué, me asenté y comencé a deambular por la ciudad, descubrí un nuevo sentimiento, extraño, y difícil de explicar.
Con el tiempo, llegué a la conclusión de que era una mezcla de desarraigo y algo más. Pero predominaba ese algo más que del desarraigo. Era eso: la soledad de la gente que anda por la calle, que se come los restos de la comida que egoísta, tiré a la basura. La gente harapienta, sucia, triste, famélica.
En ese momento caí en la cuenta de que los 17 años que viví en Ushuaia fueron una especie de estadía dentro de una BURBUJA. Amo ese lugar, y quiero dejarlo claro: creo que no hay mejor lugar donde podría haber crecido, y estoy muy orgullosa de eso. De cualquier manera, es una BURBUJA.
Allá, yo salía a la calle y nadie me pedía monedas, nadie dormía en la calle, nadie comía los restos de mi comida, nadie limpiaba los vidrios en los semáforos; ningún niño era asechado en la calle por un desconocido depravado, aprovechador de su inocencia… y su insolvencia.
Sentía que la gente oriunda de la Capital estaba tan acostumbrada a ese entorno, que veía a la gente “de la calle”, como una baldosa más… como un árbol. Algo insignificante pululando en esta masa de hormigón.
Anduve por las calles dando vueltas, con el corazón en la mano, partido en pedazos.
Me sentía culpable. Culpable de haber vivido tanto tiempo en una burbuja, mientras mucha gente se cagaba de frío debajo de un cartón. Yo estaba acostada en mi cama, sobre el colchón de resortes, la familia, el radiador encendido, y la película por cable. Me sentía una mierda.
Me costó mucho (y aún me cuesta), entender esta vida. La vida de las grandes urbes. Una vida de la cual formo parte ahora, y de la cual quiero huir… por frustración, egoísmo, miserable y maldita.
Hace unos años, para mi era inconcebible la idea de ver decenas de personas amuchadas en la entrada de una galería, durmiendo entre cartón y trapos viejos, buscando el reparo.
Yo tenía un velador… ellos, la luz de la luna.
Yo tenía películas de terror… ellos, el vértigo de la calle.
Yo tenía una almohada de plumas… ellos, con suerte, una baldosa tibia.

La verdad, es que leer tu texto me dio la satisfacción de saber que no soy la única a la que se le rompe el corazón por la calle. Cambio de pensamientos, abro la cabeza. Es difícil. Es triste. Y encima, es real..."

dimanche, avril 02, 2006

Estertor

El dolor de espíritu...
.......................... es como un fuerte bostezo después de sentir felicidad absoluta. Un bostezo en el que al llegar al momento cúlmine; el bostezante termina ahogándose con su propio aire... y muriendo...
Cuando el asombro termina, todo está perdido. Ella era tan ingenua y él, tan inescrupuloso.
*** Adiós Guinevere ***

jeudi, mars 30, 2006

Al oscuro...

Una sensación de frustración en el estómago. Unas ganas hediondas de querer vomitar algo que nunca he ingerido.
Me pregunto, ¿cómo sacar del cuerpo algo que entró por el tiempo?... o peor aún, algo que entro por los ojos, los oídos, las manos, la boca.

Si tan solo pudiera…
cerrar los ojos y no ver más,
no sentir más,
no escuchar más,
ni escribir una sola palabra desoladora.

¿cómo es posible que de la cajita de sorpresas haya pasado a la desazón absoluta?,
¿cómo es posible que mi mente vaya más rápido de lo que podría correr en toda mi vida?,
¿cómo puede algo ser tan avasallante?,
¿cuándo podré hacerle un lugar en la cama al desarraigo, con la confianza de que no va a rozarme la pierna con otra intención más que acompañarme?... y abrazarme.
¿cómo es posible que sea quién sabe qué hora de la madrugada y mi cabeza esté a punto de estallar?. Y me levante con tantos cuestionamientos que no llegué siquiera a encender una luz… y escriba desesperada, estirando las letras en la oscuridad absoluta, en la soledad frustrante de la avenida vacía.

Y es que la soledad, la maldita, se hace sentir aún estando rodeado de jocosas personas que no paran de reírse con los chistes más absurdos. Una soledad que se disfraza de amiga, de amor, de acompañante, de madre y de amante. Y se mete en tu piel, en tus poros, en tu sangre. Y te saca el aire al punto en que morir es sólo un defecto absurdo de una producción masiva.
Las figuras no son más que sombras desfiguradas de personas con grandes dientes, que se ríen… y se ríen. Sus bocas se abren tanto que puedo ver sus campanitas, sus esófagos y sus entrañas.
Una boca enorme me come y un pie cae rodando de la cama. Luego un brazo. Y otro. Y de repente uno se derrumba, como un edificio viejo; como un balcón podrido.
Recuerdo: la puta, que vale la pena estar vivo, y me río con desprecio. Odio a esa inútil que soy cuando olvido sonreír, cuando me dejo ser; cuando existo y luego (más luego), pienso. Y odio la carga, el peso de la mochila, la distancia, el resaltador que se queda sin tinta y la ¡PUTA MADRE!.
Duele la histeria. Pesan las piedras cuando uno está tan vulnerable que hasta una pluma sobre los hombros lo tiraría abajo. Cuando los planetas parecen juntarse y todos los problemas, las preocupaciones, las locuras y hasta la molestia más pequeña se te suben encima y te saltan sobre la cabeza. Dele que dele machacarte.
Casi inexplicable. Como una borrachera sin dolor, sin Bailey’s, sin cerveza, sin tequila, sin nada. Como estar ebrio de mierda, ¡y basta!.

De repente, dos manos se juntan. Una niña pregunta cuánto hace que no siente el querer como algo cotidiano. Y se asusta, se mete bajo su frazada rosada y llora la noche por un amor que algunos años más tarde será suyo desinteresadamente. Ella no lo sabe; y es su destino.
Años más tarde llora a otros, a otras, se llora a ella misma. Llora el mundo mientras ve caer las lágrimas sobre sus rodillas, corriendo por sus piernas.
Esta noche hay estrellas; mañana el pasto estará escarchado y esa niña, con sus lágrimas usadas, va a despertar desesperada, pero con la tranquilidad de encontrar el abrazo maternal a un cuarto de distancia, tibio… y cerca.

En esos momentos en que el tiempo parece no avanzar, es cuando me voy achicando hasta hacerme tan chiquita como la cabeza de un alfiler. Y eso soy, un punto indefinido en el universo. Un punto que brilla pero a veces, olvida dejar encendida la luz.

mercredi, mars 29, 2006

Medioevo griego

Dos estrellas se prendieron en sus ojos.
De su boca salía el fuego de un dragón azul.
Sus piernas se estiraron.
Nuestras manos se ataron.
Y como Rapunzel,
mi pelo creció kilómetros en un segundo.
Venus llamó a Zeus.
Zeus sopló...
...y mi pelo lo ahorcó.

mardi, mars 28, 2006

Besos que brillan

Descuento de votos. De fotos.

El hipertexto y su magia se fueron.

¡Descosan ese libro o serán guillotinados!

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Dulces caballeros de armadura prometen besos sin retorno. El beso de la muerte.
Y si se fijan, a la derecha podrán observar a Hemingway en "París era una fiesta". Alice (creo que se llamaba), fue besada por un caballero de armadura de lata oxidada y murió... murió de amor.

Y como hay amores que matan, besos sin retorno, y óxido en los sesos; también hay luz. Basta con abrir el libro de tapas blandas...

samedi, mars 25, 2006

Bohemian Queen


Scaramouche, scaramouche, will you do the fandango?
Si sonríe, ¡Mamma Mía!
Si se calla, ¡Galileo!
Un planeta de estrellas chiquitísimas se posa sobre tu cabeza, rodeándote, brillando. Girando como luces de música, luces de colores zepia. Que encandilan.
Brillando sonríe, ¡Mamma Mía!
Bohemian canta y mira de reojo.
¡Mamma Mía!
.
[Observez comme surgit la reine de Bohème
qui je porte à l'intérieur]

jeudi, mars 23, 2006

Es fácil

¿Cuánto tiempo hace que no existís?, me pregunto. ¿Cuánto tiempo hace que no sentís ese movimiento involuntario en tus pies?.
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No te hablo de caminar la mitad de la ciudad en un día; te hablo del mate, del café, la plaza, los rulos llenos de pasto y las migas de galletita encima de la pollera. De eso hablo, ¿entendés?. De las tardes enteras que pasamos rostizándonos a la sombra, de tu risa, de mis locas ideas, de una flor en el pelo, del ventilador amenazando con cortarnos las piernas.
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¿Cuántas veces pensaste en encontrarla detrás de esa puerta?, me pregunto. ¿Cuántos sueños de algodón malgastaste?
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Y no quiero que venga a tu cabeza el recuerdo de esa tarde que esperaste. Y esperaste. Y ella nunca llegó. Quiero que recuerdes las estrellas abrazándote, la música gris, los cuentos de Cortázar, la siesta de sol y piernas descruzadas.
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¿Cuándo fue la última vez que escuchaste esa canción y no lloraste?, me pregunto. ¿Cuándo fue la última vez que te perdiste el final de una película, por hablar con ella?
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Espero que a esta altura no hayas perdido el recuerdo. Espero. Porque si Narcizo estaba tan consumido en su propia personalidad, que se ahogó en su propio llanto; vos podés secarte en tu egoísmo.
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A las seis de la mañana nace un nuevo sol. Una nueva oportunidad de sonreír al resignar. Una nueva oportunidad de guardar imágenes de oro en tu retina. Una nueva oportunidad de descolgar el teléfono. Una nueva oportunidad para empezar a leer de nuevo ese libro que tiraste abajo de la cama. Una nueva oportunidad de disfrutar el gesto, lo simple. Sin darle más oportunidad a lo complejo, de la preocupación exagerada.
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Liberate, ¡vamos!... rodá por el pasto cuesta abajo sin preocuparte por las arrugas en tu ropa. Apagá el aparato y descolgá el frío que tenés sobre los hombros. Mojate los pies en el río. No te peines. No te pintes. No te vistas.
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Fijate lo fácil que es.

mardi, mars 21, 2006

Crying

Dedicado a la memoria de
la última lágrima de Marcos.
...
La gente llora y se abriga. Y el cielo todavía no se cayó.
Una marca de tiza en el suelo, no es más que un indicio de mi niñez.
Polleras al viento, migas en el suelo, caramelos en el pelo, uñas de colores.
Tantas cosas lindas, y la gente llora.
Pero la gente, no siempre llora de dolor.
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Aunque a veces, si.

dimanche, mars 19, 2006

Adela, no le tires margaritas a los chanchos...

"Cuando la herida no duele, duele la cicatriz"
"Las historias son excrementos del tiempo"
"¿Lo cambio por alguien más astuto, o espero a que crezca?"
"Soy libertina. Para el deseo de mi corazón, el mar es una gota"
"Por tan poco me incendio... soy de pasto, loca, ¡BARROCA!"
.
.
.
.
Amores, desamores. Un amor engañoso. Un amor infiel. Desencantos y encantos. Calas y un vestido de novia.
Requiem Nupcial es como un sopapo seco en la nuca, para cualquier mujer.
Quedé encantada, fastidiada, y pensando: No quiero terminar así. Ese, es el pensamiento más recurrente para las mujeres que vieron la obra.
Experimenté una suerte de collage de imágenes y recuerdos. Y es que esta obra usa como argumento los amores-desamores que tienen, en común, las mujeres. Es por eso que una se siente trágicamente identificada con la protagonista a lo largo de todo su monólogo.

Pero mejor, no cuento más. Vayan a verla y saquen sus propias conclusiones.
Los sábados y domingos en el Centro Cultural Recoleta, a las 21hs.
La entrada es de $5.
+INFO

jeudi, mars 16, 2006

El médico del pincel

Busca la receta,
escoge el ingrediente,
revisa el diagnóstico
y resuelve la ecuación.

Cierra una puerta,
compra un libro viejo.
Lee tres semanas
y resume en una oración.

Baja la escalera,
alisa su vestido,
se arregla un poco el pelo
y tararea una canción.

Juega a que es niña,
se sonrojan sus mejillas.
Toma vino rosado
y enciende el calefón.

Con su mejor cara sale,
la calle bañada en sol.
Cara de Monalisa
que no ingiere almidón.

Ciclo rítmico de la vida de cualquier buen hijo de vecino

A veces, es bueno desprenderse de las cosas del pasado.
A veces, es el pasado nuestro karma.
A veces, es nuestro karma el que no nos deja avanzar.
A veces, no avanzamos porque dejamos que las cosas de la vida nos resulten traumáticas.
Y si nos resultan traumáticas, nos volvemos débiles.
Y si estamos débiles... necesitamos apoyo.
Y sabés que voy a estar.

mercredi, mars 15, 2006

Que llueva

Bronca y desenfreno total salen de una mano de uñas pintadas.
Debajo de las uñas, una luz encandescente ilumina la orilla del lago.
Los árboles entrecruzan sus ramas con movimientos suaves, tántricos.
Descruzo las piernas y siento el calambre absoluto que recorre esos noventa centímetros de piel, como hormigas rojas a punto de picar.
Arde.
Una fogata cerca, arde. Descruzo las piernas y hago círculos con el dedo índice en el pasto.
Un dedo, encuentra a otro, ajeno. Dos manos que se encuentran haciendo círculos de fuego frente al lago.
Las hojas de los árboles aún revolotean con el viento. Besos y caricias, mar y luna.
Bronca y una voz ronca sueltan al aire un grito de letras mezcladas.
La danza empieza.
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