mardi, mai 23, 2006

Nunca el peón se come al rey, pero a veces a la dama

Hay un ciclo secular que terminó hoy,
justo cuando alejé mi torre de tu alfil.

Detrás del caballo blanco quedó la reina,
y debajo del rey estaba yo. Me comió.

Hace cien años atrás comenzó esta partida: a2 - a4
Hoy termina con un suculento: c5 - b3

Admití que hiciste el movimiento equivocado:
perdiste el alfil y a mi, a mi me comió un rey.

Pandora's Box ® agradece a Dandee por titular el presente texto.


vendredi, mai 19, 2006

Vení, sentáte. Te hago un lugarcito en la cama

***
14.06

Contestame: ¿Vos sos el sol? - pregunto, porque esta tarde en el parque te sentí cerca.
Di vueltas buscándote y no di contigo. Y es que este lugar está tan impregnado de vos, de ellos y de nosotros...
¿Ves aquellos dos besándose como locos?, ahora son ellos los protagonistas. Los que ocupan nuestro lugar.
Y allá, en aquel banco verte frente a la laguna, nos lloramos alguna vez. Nos abrazamos y con un beso en la frente dijiste "nena, todo estará bien". ¡Cómo me gustaba eso!
Ahora, bajo este árbol de sombra amplia, me contengo de tarde. Como lo hacías de noche. Y es que ahora los papeles secundarios también han cambiado.

***
14.10

Un cigarrillo, tras otro cigarrillo y después uno más.
Te cambio un sillón azul por un banco verde.
Te cambio el diario de MC Donnals por un café matutino en el balcón.
Te cambio el chachachá, por dos pasos de reggaetón.
Te cambio una medialuna por un sueño de tu axila.
Te cambio el sol por la luna, y viceversa.
En cambio, no te cambio nada. Ya tengo lo que necesitaba.

***
14.16

¡Quiebra esas piernas, nene!... quiero verte bailar una vez más. Y que cantes en agudos todas las mañanas de café que quieras.
Con ron, o con semillas de margarita. En otoño o en verano. Con nieve en el pelo o polen en la piel. Como quieras, como quiero.
Bailá mientras entretengo a otro público con mis piruetas. Bailá, porque cuando me río me enamoro; y cuando estoy seria te pienso. Y me acuerdo de algo...
Pero es un secreto.

***
14.25

No me irrites la piel, que me duele.
No me tapes de hojas que aún no acabó el otoño.
No me cantes de lejos que no te escucho.
No me mires así porque no tengo miedo.
No me escuches gritar en voz baja.
No me llames de tarde si no es por un café.
No seas una luna entera, sé mi medialuna de jamón y queso. Dulce.


***
14.27

Y si, puede ser que aún me queden páginas en blanco para terminar con esos cuentos... y es que he estado tan cansada últimamente...

mardi, mai 16, 2006

Please, please me

Vamos viajando de almohadas ajenas a almohadas nuevas. Ajenas, también. Andamos compartiendo nuestros sueños con esos sujetos decoloridos. Yendo y viniendo entre sábanas grises.
Adaptando y adaptándonos.
Vamos repartiendo el aire buscando ocuparnos en algo. Y cuando el aire se acaba, inventamos un nuevo sueño, hasta que aparece una nueva almohada. Vamos y venimos nuevamente entre las mismas sábanas grises.
Y bailamos solos en los días de lluvia.

samedi, mai 13, 2006

Camisones descalzos

Es de noche, y en Capital la soledad también desespera. Desarma y viene la nostalgia. Como vos y tus picos de angustia.

La casa está impregnada, las fotos quedan, los olores que se fueron, los recuerdos son solo recuerdos y ya.

Atarse no cuesta nada. Desatarse es el problema. Las idas y venidas, son el problema.
Las desataduras desenvuelven el alma y dejan desnudos los sentimientos. A flor de piel, cuando la sal hace arder la sangre, es cuando nos dejamos y dejamos a los demás. Sólo hay que descubrir cuán lejos podemos llegar sin desatarnos, o atándonos hasta donde es saludable.

Un mimo ajeno a veces no es tan ajeno. O tal vez solo sea una mentira aliviadora. De esas que odio, pero ahora necesito.

La distancia temporal ya no es nada, y solo una caricia basta para cambiar la historia.

vendredi, mai 12, 2006

ESTÚPIDA SOLICITUD (estúpidos, abstenerse)

Motivado como un gusano abyecto se paró frente a todos y pegó un par de alaridos. Se suponía que lo que dijo era importante.
No pude evitar poner esa cara de póker de siempre. Y sosteniéndome la cabeza con una mano, solté un suspiro de desgano absoluto.
Creo que el suspiro tuvo más éxito que sus gritos. A esta altura de la noche, los gritos no sirven como método pedagógico para que me familiarice con el tema en cuestión.
Un jueves por la noche no es lo mismo que un viernes, ni que un sábado, ni que nada. Un jueves por la noche no es más que eso, y no es lo mismo que una noche de jueves. Ok? Y al que no le gusta, se acuesta temprano y lo evita.
Retomando con la solicitud en cuestión: si alguien escuchó con claridad lo que el tipo dijo, favor de hacérmelo saber.

GRACIAS

lundi, mai 08, 2006

Seguro

Dedicado a Pe, sus mates
de tarde y la guitarra.
Dos estrellas se estrellaron.
No lo viste, supongo.



Alcancé a pispearte de reojo, y estabas con los ojos cerrados. Recostado en la gramilla.

Pensando en nada, estabas distraído.

Pero yo te vi, y vi las estrellas estrellarse.
Fue todo un suceso, te cuento.

Lástima que te lo perdiste.
Seguro que no se vuelve a repetir.

Aunque como dijo Pe, a seguro se lo llevaron preso...

samedi, mai 06, 2006

Cuatro veces no debo

Cuatro trabajos que he tenido:
* Moza - adicionista
* VP de Recursos Humanos
* Ama de casa
* Telemarketer

Cuatro películas que puedo ver una y otra vez:
* Charlie y la fábrica de chocolate.

* Inconcientes
* Todopoderoso
* Sacry movie
[Me cuesta mantenerme despierta mirando películas que contengan al menos UNA escena aburrida]

Cuatro lugares en donde he vivido:
* Ushuaia
* Capital Federal
* Algunos escasos meses en un pueblito de Córdoba
* Nube psicodélica de estupideces

Cuatro programas de TV que me gusta ver:
* Duro de Domar
* CQC
* Sex & the City
* Alguno de esos donde aparece la famosa sexóloga

Cuatro lugares preferidos para ir de vacaciones:
* Las Grutas (Río Negro)
* Unquillo (Córdoba)
* Guaymallén (Mendoza)
* Glaciar Perito Moreno

Cuatro de mis comidas preferidas:
* Suprema Maryland
* Asado que hace mi padre.
* Chop Swei que hace mi madre.
* Abadejo con salsa de puerros

Cuatro sitios web que visito a diario:
* El diario del fin del mundo
* La Nación
* Blogs varios
* Hotmail y Yahoo

Cuatro lugares en donde quisiera estar ahora:
* Tirada en el sillón de casa, tomando mates, en Ushuaia.
* Caminando por París
* Haciendo un safari en Sud África
* Sentada frente al partenón, viendo Atenas desde lo alto.

Cuatro trabajos que me gustaría tener:
* Cualquiera que implique viajar mucho por el mundo, ja!.... como Marley.
* Locutora o redactora para algún magazine urbano.
* Gerenta de RRHH.
* Ejecutiva de alguna compañía que elabore licores.

Cuatro platos que detesto:
* Mondongo
* Bananas
* Licuado de bananas
* Licuado de mondongo (¿?)

Cuatro posibles primeras impresiones que causo:
* Está loca!
* ¡Qué cara de ort**!
* Pero, ¿Cuántos años tiene?
* ....mmmmm... qué malos chistes hace!

Cuatro bebidas favoritas:
* Agua mineral
* Bailey's
* Cerveza
* Café y mate

Cuatro olores favoritos:
* El olor a viejo que hay en San Telmo
* El olor a nieve mezclada con pasto
* El olor a MI casa

* Olor a sahumerios de patchouli

Cuatro cosas que me encanta hacer y que no tienen que ver con mi carrera:

* Radioteatro
* Cantar
* Rascarme la panza con una proligidad admirable.
* Hacer artesanías (¿?)

Cuatro cosas para la que estoy negada:
* Apender a manejar
* Dejar la pavada
* Ser cirujana
* Comer conejos

Cuatro cosas que colecciono:
* Almanaques
* Calcomanías
* Cosas viejas
* Mostacillas

Cuatro canciones favoritas:
* Summertime (la versión de Janis Joplin)
* Somebody to love (Queen)
* Angel (Aerosmith)
* A primera vista (P. Aznar)

Cuatro libros favoritos:
* Le petit prince (Antoine de Saint-Exupery)
* El libro gordo de Petete
* Un saco de huesos (Stephen King)
* Los premios (Julio Cortázar)

Cuatro invitaciones para seguir con la cadena
* PinkFlor

* Pauvre Mumiç
* Pepo
* Lola

mercredi, mai 03, 2006

Horror

Tanto horror no hace más que dejarme pensando en más horror... Creo estar entrando en trance. Un trance donde dudar, podría costarme la vida.
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SANGRE, juventud, esencia, tiempo, muerte, horror. Exquisito elixir, ya lo he dicho.
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Parece que la eternidad empieza cuando nuestra sangre se congela dentro; cuando los gusanos se chupan hasta la última gota. O peor aún, cuando se seca y se pega en los huesos.
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Parece que hay un reloj bañado en sangre que se descontrola cuando uno duerme, y hace avanzar el tiempo más rápido que lo normal.
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Parece que mientras dormimos envejecemos. Y parece, también, que la eterna juventud es un ahogado sueño.
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Parece que la esencia se pierde, se hunde, se funde, se evapora, se acaba. Como una bobina, como un mal trago, como la vida.
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La juventud es el eterno elixir que alimenta la esencia de los Dioses muertos.
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Y es que en la Tierra de los vivos, hay más muertos ladrones de juventud, que gente preocupándose por subsistir sin perder en el intento, su esencia.

dimanche, avril 30, 2006

Sábado por la noche de un Drácula cualquiera

Cierre, tras cierre, tras cierre.
Crucifixión de imágenes y ya.
Sueños des-helando despacito.
Risas tímidas de ojos cerrados.

Ruborización, tras ruborización, tras ruborización.
Ruedan las cabezas sobre vidrios rotos.
Convicción pasada de moda.
El presente llegó.
Es hoy.

Sangre, sangre, sangre. Gotitas "de".
La ruborización trae sangre a tus mejillas.
La sangre se mezcla con el deshielo, y vuelve a congelarse.
Las risas ahora son carcajadas falsas sobre el charco de fluidos que dejaste al partir.
Y el presente ya es pasado. Y el pasado es antaño. Y antaño, estabas viva.
Hoy no.

Luna, tras luna, tras luna.
Ocho espejos rotos son cincuenta y seis años de mala suerte.
Una estrella fugaz son tres deseos a la vía láctea.
Un cigarrillo mal encendido es síntoma de infidelidad.
Un cigarrillo mal apagado, también.

Anillo, tras anillo, tras anillo.
Saturno tiene día libre los domingos; y sale a cazar estrellas.
El sol trabaja todo el día; y la luna es nochera.
Los que se casaron de noche no volvieron a ver el sol.
Sus anillos fueron lo único que no se derritió.

Beso, tras beso, tras beso.
Desgarra el labio inferior del amante.
Una mordida de colmillos afilados.
La sangre baja por su cuello.
Pasa por el hombro hasta sus axilas.

Gotita, tras gotita, tras gotita.

Fluído denso, empalagoso, sugestivo y adictivo.
Pasión mortal de beber hasta el cansancio.
Sangre de noche,
sangre de día,
sangre en saturno,
sangre en la luna,
sangre en el hielo,
sangre en la axila,
sangre en el cuello,
sangre en un espejo roto,
sangre en las estrellas,
sangre en las mejillas,
sangre seca de antaño,
sangre de ayer, de hoy y de hace un ratito.

vendredi, avril 28, 2006

Electrocución post- cable de agua

Me voy a pasar una temporada al Archipiélago de Tuvalú. Es un hecho.
Aunque recorra kilómetros no conseguiré chicles ni caramelos. Voy a raparme la cabeza y las cejas, inclusive.
Una persona asexuada, eso seré. Neutralidad absoluta. Equilibrio incompleto, pero tendiendo al nivel del mar.
Con suerte, antes de que termine la temporada, el archipiélago estará cubierto de agua. Y aunque siempre quise una muerte heroica como la de Juana; solo tendré un pseudo-suicidio, lento y dudoso, como Alfonsina.
El hielo se hará papel, y el sol marcará sobre él mis palabras.

mercredi, avril 26, 2006

Pregunto:

La pasión sin amor podría ser comparada con un chicle sin gusto. Uno se entretiene un rato y después...
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¿Y después?

vendredi, avril 21, 2006

Wonder Woman

Clavame los colmillos en la yugular, dale.
Pinchame la cara con un punzón.
Estirame los párpados con un broche.
Ahora soplame tierra en los ojos.
Pellizcame los tobillos mientras duermo.

Clavame agujas de coser debajo de las uñas.
Pinchame con un tenedor la cintura.
Colgame con un gancho de las orejas.

Obligame a comer pasto embarrado y pisoteado.
Golpeame los pies con una maza.


Pateame las piernas hasta dejarlas moradas.
Llename el abdomen de sanguijuelas.
Pegame chicle en el pelo.
Ahora tironeá hasta sacarlo.

Apagame el cigarrillo en la planta de los pies.
Dame de tomar pis en una copa rota.
Que la copa muerda mis labios
y mi sangre haga las veces de vino (barato, para tu alma).
Mordeme la nuca hasta arrancar un trozo de carne.
Dale, que no duele, dale.
Total, soy de acero inoxidable.



jeudi, avril 20, 2006

Y si...

Hay noches en las que me voy alejando despacito de la realidad, y entiendo. O no entiendo nada.
Pero me conformo y duermo.
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Otras me siento en la cama y el flash de imágenes se hace evidente. Presente, pero pasado.
Como un collage, ya lo dije, un collage gris y por momentos de colores.
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Algunas noches doy vueltas, me levanto, fumo, me acuesto, vuelvo a fumar. Nunca en la cama, nunca dentro del cuarto. Pero eso no lo hace menos grave. Fumar hace mal, ya lo sabemos.
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Es la miseria, el egoísmo, la histeria. Y peór aún, la impotencia: ¿qué hubiese pasado si...?, ¿cómo serían las cosas ahora si antes hubiese hecho tal o cual cosa...?
Nuevo collage, esta vez con imágenes creadas, de un escenario que no existe ni va a existir jamás. El escenario del "y si...", del destino que no fue, del presente que no es.
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Las cosas son, o no son. Hoy no son y a la vez son todo.
Quisiera tirar el "y si..." por el inodoro, junto con el egoísmo. Por momentos creo lograrlo, y vuelve la maldita impotencia. Queda el "y si... pero NO".
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Impotencia: como si tal cosa.
Impotencia de no poder hacer nada con el "y si... pero NO".
Impotencia de no poder hacer nada que cambie el pasado para vivir un nuevo presente.
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Algunas noches no duermo. Y, en vela, imagino lo que no es, recuerdo lo que fue, y nuevamente me queda el maldito "y si... pero NO".
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Y no, no fue. Ni va a ser.

lundi, avril 17, 2006

Adiós, cucurulo

Son sólo ondas.
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Ondas que atraviezan 3.500 kilómetros aproximadamente.
El estrecho de Magallanes inclusive.
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Malas ondas.
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Las noticias que lleva el teléfono luego rebotan.
Nuevamente atravezando el Estrecho.
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Malas ondas.
Lágrimas y abrazos.
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En Ushuaia deshiela y hay estrellas.
Es probable que mañana vuelva a escarchar.
O caiga un poco más de nieve, tal vez.
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En Capital hace frío y las frazadas de lana ya hicieron su aparición.
Es probable que mañana tenga que prender la calefacción.
Alguna que otra tormenta, tal vez.
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En un pequeño pueblo del centro del país su cuerpo va perdiendo la tibiesa.
No hubo abrazo de despedida, ni besos.
Sólo lágrimas lejanas.
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Los aviones hacen viajes eternos.
Los colectivos de larga distancia y hasta los taxis, también.
Las horas no pasan, el tilo se acaba.
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La almohada espera fría.
La calle también.
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De este lado del Estrecho salgo a caminar.
Hace algo de frío, pero duele la humedad.
La cara hinchada, las lágrimas descosiendo.
El corazón a mil por horas y un collage de recuerdos.
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Mañana es otro día.
Otro día atado a éste día que parece no terminar.
Que no quiere terminar.
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A estas horas, Mario debe estar en algún rincón del universo abrazado a Quica.
Después de tantos años de pensarla y extrañarla, esta noche volverán a dormir juntos.
Pero antes, se van a sentar en la cocina [como en los viejos tiempos], a reirse y hablar sin parar.
Como lo hicieron durante más de cinco décadas.
Compañeros de vida. Protagonistas de un amor eterno.
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Esta noche mi egoísmo llora.
Esta noche, ellos se van a dormir tarde.
Esta noche, hace un año, le di el último beso, el último abrazo. Y la última mirada.

samedi, avril 15, 2006

Pesadilla

Espíritus de las bajas latitudes, del frío en los huesos.
Espectros de hielo rondan descalzos por tu cuarto.

Algunos botones se descocieron y rodaron sobre la cama.
Otros cayeron al suelo.

Nativos del sur, de la isla de los grandes fuegos.
Donde la nieve no despabila, el cielo es gris.

Almas azules de tiempos pasados corren alrededor de tu eje.
Y pisan tus botones.

La piel se eriza, la escarcha conquista tus pies.
Dedos helados. Pasos flojos.

Sangre tibia chorreando por tus piernas.
La nieve no despabila, pero quema.

Espectros que se ríen.
Espíritus que se comen tus botones de colores.

La escena se convierte en un universo bien parecido.
Donde vos sos nada. Y ellos, dioses circenses de tu pesadilla.

Gritan mientras corren, gritan y abren sus bocas.
Como si fueran a comerte. Vivo. Con la carne cruda aún.

Y vos, sentado en medio de tu cama.
Tus piernas, la sangre.
Tus botones, la carne.

vendredi, avril 07, 2006

Cuando abusa del detalle

La encierra entre las sábanas y se pierde completamente. El roce de la piel ajena y su pelo no la deja abrir los ojos.
Se enrosca un bucle en el dedo índice. La mira con ojos cristalinos y susurra sonriente. Ella ríe, él ríe.
Un par de piernas temblorosas no pueden contenerse.
El roce, la respiración, la luz y los nudos en las sábanas, son sus únicos testigos.
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Tragedia carnal. Una miel agridulce, exclusiva. Gotitas que caen y se pierden.
Sudor, estertor, susurros.
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Algo hay detrás de esa oreja. Algo hay bajo la almohada.
Algo hay en el baño, el balcón, la cocina, la mesa y el sillón. Siempre hay algo más que excusas. Siempre hay algo más que fantasías.
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Cosquillas en la cintura. Una cintura fina. Desde la cadera al ombligo: camino infinito del viajante extasiado. Desesperación extraña por llegar a destino. Flirteo absoluto.
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Gotitas que recorren un cuerpo tibio.
Un brazo sobre una pierna. Una pierna sobre un abdomen desnudo. Una caricia transpirada en la espalda. Besos en la espalda. Humedad. La cara opuesta de la rodilla contra un tobillo. Un tobillo detrás de la nuca. Piel de gallina. Estremecimiento. Dedos cruzados con otros dedos de cuerpo ajeno. Nuevamente. Una imagen de ojos cerrados. Una luz que no permite ver el defecto.
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Una luz que no permite ver el defecto, y en efecto, seduce a una nueva canción.
La escarcha en el suelo ya no está fría. El agua en el lago ya no moja. El aire condensado cura el asma. Y cada detalle en el que se pierden, es una historia pasada.
.
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Ella se ríe de lo causal. Y brinda por la variación, los opuestos, las manos, la oscuridad, el escalofrío en la espalda, y la antepuerta al cielo.

mercredi, avril 05, 2006

Titubeo urbano

Si abajo de una gotita de agua cabieran mis sueños gastados de ser soñados; me ahorraría tiempo y espacio. Y tristes momentos sin sol.

Si las nubes sólo abrazaran el cielo mientras duermo, no moriría de desolación estando despierta... ni de melancolía.

Si el viaje hacia un cuerpo tibio, reposando, fuese tan corto como bajarse de la vereda; evitaría los pasos en falso.

Si de noche el frío no descosiera, como cuando estoy bajo ese árbol; dormiría en el bosque. Y me alimentaría de besos ajenos, de duendes que rondan desnudos en la periferia.

Si haciendo la medialuna por los suburvios nadie me viera, correría desesperada hasta llegar al papel, y abrazarme a la tinta... sobre el mar.
29/03/06

mardi, avril 04, 2006

Conmoción

Paseando por el blog de Niño Errante, leí un texto cuyo comentario adjunto. Y lo adjunto porque se me canta, porque lo escribí y punto. Cosas que pasan por mi cabeza en forma recurrente. Nada descabellado como estarán acostumbrados a leer, nada de otro planeta. Hoy dejo al costado el texto que tenía para hoy. Hoy, sin borrador ni revisión, va el comentario.
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"...Hace casi tres años llegué a Capital con 17 años encima, y prácticamente sola. “Acá te quedás”, me dijo el destino. Y yo, sin titubear ni cuestionar nada, accedí.
Cuando llegué, me asenté y comencé a deambular por la ciudad, descubrí un nuevo sentimiento, extraño, y difícil de explicar.
Con el tiempo, llegué a la conclusión de que era una mezcla de desarraigo y algo más. Pero predominaba ese algo más que del desarraigo. Era eso: la soledad de la gente que anda por la calle, que se come los restos de la comida que egoísta, tiré a la basura. La gente harapienta, sucia, triste, famélica.
En ese momento caí en la cuenta de que los 17 años que viví en Ushuaia fueron una especie de estadía dentro de una BURBUJA. Amo ese lugar, y quiero dejarlo claro: creo que no hay mejor lugar donde podría haber crecido, y estoy muy orgullosa de eso. De cualquier manera, es una BURBUJA.
Allá, yo salía a la calle y nadie me pedía monedas, nadie dormía en la calle, nadie comía los restos de mi comida, nadie limpiaba los vidrios en los semáforos; ningún niño era asechado en la calle por un desconocido depravado, aprovechador de su inocencia… y su insolvencia.
Sentía que la gente oriunda de la Capital estaba tan acostumbrada a ese entorno, que veía a la gente “de la calle”, como una baldosa más… como un árbol. Algo insignificante pululando en esta masa de hormigón.
Anduve por las calles dando vueltas, con el corazón en la mano, partido en pedazos.
Me sentía culpable. Culpable de haber vivido tanto tiempo en una burbuja, mientras mucha gente se cagaba de frío debajo de un cartón. Yo estaba acostada en mi cama, sobre el colchón de resortes, la familia, el radiador encendido, y la película por cable. Me sentía una mierda.
Me costó mucho (y aún me cuesta), entender esta vida. La vida de las grandes urbes. Una vida de la cual formo parte ahora, y de la cual quiero huir… por frustración, egoísmo, miserable y maldita.
Hace unos años, para mi era inconcebible la idea de ver decenas de personas amuchadas en la entrada de una galería, durmiendo entre cartón y trapos viejos, buscando el reparo.
Yo tenía un velador… ellos, la luz de la luna.
Yo tenía películas de terror… ellos, el vértigo de la calle.
Yo tenía una almohada de plumas… ellos, con suerte, una baldosa tibia.

La verdad, es que leer tu texto me dio la satisfacción de saber que no soy la única a la que se le rompe el corazón por la calle. Cambio de pensamientos, abro la cabeza. Es difícil. Es triste. Y encima, es real..."

dimanche, avril 02, 2006

Estertor

El dolor de espíritu...
.......................... es como un fuerte bostezo después de sentir felicidad absoluta. Un bostezo en el que al llegar al momento cúlmine; el bostezante termina ahogándose con su propio aire... y muriendo...
Cuando el asombro termina, todo está perdido. Ella era tan ingenua y él, tan inescrupuloso.
*** Adiós Guinevere ***

jeudi, mars 30, 2006

Al oscuro...

Una sensación de frustración en el estómago. Unas ganas hediondas de querer vomitar algo que nunca he ingerido.
Me pregunto, ¿cómo sacar del cuerpo algo que entró por el tiempo?... o peor aún, algo que entro por los ojos, los oídos, las manos, la boca.

Si tan solo pudiera…
cerrar los ojos y no ver más,
no sentir más,
no escuchar más,
ni escribir una sola palabra desoladora.

¿cómo es posible que de la cajita de sorpresas haya pasado a la desazón absoluta?,
¿cómo es posible que mi mente vaya más rápido de lo que podría correr en toda mi vida?,
¿cómo puede algo ser tan avasallante?,
¿cuándo podré hacerle un lugar en la cama al desarraigo, con la confianza de que no va a rozarme la pierna con otra intención más que acompañarme?... y abrazarme.
¿cómo es posible que sea quién sabe qué hora de la madrugada y mi cabeza esté a punto de estallar?. Y me levante con tantos cuestionamientos que no llegué siquiera a encender una luz… y escriba desesperada, estirando las letras en la oscuridad absoluta, en la soledad frustrante de la avenida vacía.

Y es que la soledad, la maldita, se hace sentir aún estando rodeado de jocosas personas que no paran de reírse con los chistes más absurdos. Una soledad que se disfraza de amiga, de amor, de acompañante, de madre y de amante. Y se mete en tu piel, en tus poros, en tu sangre. Y te saca el aire al punto en que morir es sólo un defecto absurdo de una producción masiva.
Las figuras no son más que sombras desfiguradas de personas con grandes dientes, que se ríen… y se ríen. Sus bocas se abren tanto que puedo ver sus campanitas, sus esófagos y sus entrañas.
Una boca enorme me come y un pie cae rodando de la cama. Luego un brazo. Y otro. Y de repente uno se derrumba, como un edificio viejo; como un balcón podrido.
Recuerdo: la puta, que vale la pena estar vivo, y me río con desprecio. Odio a esa inútil que soy cuando olvido sonreír, cuando me dejo ser; cuando existo y luego (más luego), pienso. Y odio la carga, el peso de la mochila, la distancia, el resaltador que se queda sin tinta y la ¡PUTA MADRE!.
Duele la histeria. Pesan las piedras cuando uno está tan vulnerable que hasta una pluma sobre los hombros lo tiraría abajo. Cuando los planetas parecen juntarse y todos los problemas, las preocupaciones, las locuras y hasta la molestia más pequeña se te suben encima y te saltan sobre la cabeza. Dele que dele machacarte.
Casi inexplicable. Como una borrachera sin dolor, sin Bailey’s, sin cerveza, sin tequila, sin nada. Como estar ebrio de mierda, ¡y basta!.

De repente, dos manos se juntan. Una niña pregunta cuánto hace que no siente el querer como algo cotidiano. Y se asusta, se mete bajo su frazada rosada y llora la noche por un amor que algunos años más tarde será suyo desinteresadamente. Ella no lo sabe; y es su destino.
Años más tarde llora a otros, a otras, se llora a ella misma. Llora el mundo mientras ve caer las lágrimas sobre sus rodillas, corriendo por sus piernas.
Esta noche hay estrellas; mañana el pasto estará escarchado y esa niña, con sus lágrimas usadas, va a despertar desesperada, pero con la tranquilidad de encontrar el abrazo maternal a un cuarto de distancia, tibio… y cerca.

En esos momentos en que el tiempo parece no avanzar, es cuando me voy achicando hasta hacerme tan chiquita como la cabeza de un alfiler. Y eso soy, un punto indefinido en el universo. Un punto que brilla pero a veces, olvida dejar encendida la luz.
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