jeudi, mars 23, 2006

Es fácil

¿Cuánto tiempo hace que no existís?, me pregunto. ¿Cuánto tiempo hace que no sentís ese movimiento involuntario en tus pies?.
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No te hablo de caminar la mitad de la ciudad en un día; te hablo del mate, del café, la plaza, los rulos llenos de pasto y las migas de galletita encima de la pollera. De eso hablo, ¿entendés?. De las tardes enteras que pasamos rostizándonos a la sombra, de tu risa, de mis locas ideas, de una flor en el pelo, del ventilador amenazando con cortarnos las piernas.
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¿Cuántas veces pensaste en encontrarla detrás de esa puerta?, me pregunto. ¿Cuántos sueños de algodón malgastaste?
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Y no quiero que venga a tu cabeza el recuerdo de esa tarde que esperaste. Y esperaste. Y ella nunca llegó. Quiero que recuerdes las estrellas abrazándote, la música gris, los cuentos de Cortázar, la siesta de sol y piernas descruzadas.
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¿Cuándo fue la última vez que escuchaste esa canción y no lloraste?, me pregunto. ¿Cuándo fue la última vez que te perdiste el final de una película, por hablar con ella?
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Espero que a esta altura no hayas perdido el recuerdo. Espero. Porque si Narcizo estaba tan consumido en su propia personalidad, que se ahogó en su propio llanto; vos podés secarte en tu egoísmo.
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A las seis de la mañana nace un nuevo sol. Una nueva oportunidad de sonreír al resignar. Una nueva oportunidad de guardar imágenes de oro en tu retina. Una nueva oportunidad de descolgar el teléfono. Una nueva oportunidad para empezar a leer de nuevo ese libro que tiraste abajo de la cama. Una nueva oportunidad de disfrutar el gesto, lo simple. Sin darle más oportunidad a lo complejo, de la preocupación exagerada.
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Liberate, ¡vamos!... rodá por el pasto cuesta abajo sin preocuparte por las arrugas en tu ropa. Apagá el aparato y descolgá el frío que tenés sobre los hombros. Mojate los pies en el río. No te peines. No te pintes. No te vistas.
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Fijate lo fácil que es.

mardi, mars 21, 2006

Crying

Dedicado a la memoria de
la última lágrima de Marcos.
...
La gente llora y se abriga. Y el cielo todavía no se cayó.
Una marca de tiza en el suelo, no es más que un indicio de mi niñez.
Polleras al viento, migas en el suelo, caramelos en el pelo, uñas de colores.
Tantas cosas lindas, y la gente llora.
Pero la gente, no siempre llora de dolor.
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Aunque a veces, si.

dimanche, mars 19, 2006

Adela, no le tires margaritas a los chanchos...

"Cuando la herida no duele, duele la cicatriz"
"Las historias son excrementos del tiempo"
"¿Lo cambio por alguien más astuto, o espero a que crezca?"
"Soy libertina. Para el deseo de mi corazón, el mar es una gota"
"Por tan poco me incendio... soy de pasto, loca, ¡BARROCA!"
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Amores, desamores. Un amor engañoso. Un amor infiel. Desencantos y encantos. Calas y un vestido de novia.
Requiem Nupcial es como un sopapo seco en la nuca, para cualquier mujer.
Quedé encantada, fastidiada, y pensando: No quiero terminar así. Ese, es el pensamiento más recurrente para las mujeres que vieron la obra.
Experimenté una suerte de collage de imágenes y recuerdos. Y es que esta obra usa como argumento los amores-desamores que tienen, en común, las mujeres. Es por eso que una se siente trágicamente identificada con la protagonista a lo largo de todo su monólogo.

Pero mejor, no cuento más. Vayan a verla y saquen sus propias conclusiones.
Los sábados y domingos en el Centro Cultural Recoleta, a las 21hs.
La entrada es de $5.
+INFO

jeudi, mars 16, 2006

El médico del pincel

Busca la receta,
escoge el ingrediente,
revisa el diagnóstico
y resuelve la ecuación.

Cierra una puerta,
compra un libro viejo.
Lee tres semanas
y resume en una oración.

Baja la escalera,
alisa su vestido,
se arregla un poco el pelo
y tararea una canción.

Juega a que es niña,
se sonrojan sus mejillas.
Toma vino rosado
y enciende el calefón.

Con su mejor cara sale,
la calle bañada en sol.
Cara de Monalisa
que no ingiere almidón.

Ciclo rítmico de la vida de cualquier buen hijo de vecino

A veces, es bueno desprenderse de las cosas del pasado.
A veces, es el pasado nuestro karma.
A veces, es nuestro karma el que no nos deja avanzar.
A veces, no avanzamos porque dejamos que las cosas de la vida nos resulten traumáticas.
Y si nos resultan traumáticas, nos volvemos débiles.
Y si estamos débiles... necesitamos apoyo.
Y sabés que voy a estar.

mercredi, mars 15, 2006

Que llueva

Bronca y desenfreno total salen de una mano de uñas pintadas.
Debajo de las uñas, una luz encandescente ilumina la orilla del lago.
Los árboles entrecruzan sus ramas con movimientos suaves, tántricos.
Descruzo las piernas y siento el calambre absoluto que recorre esos noventa centímetros de piel, como hormigas rojas a punto de picar.
Arde.
Una fogata cerca, arde. Descruzo las piernas y hago círculos con el dedo índice en el pasto.
Un dedo, encuentra a otro, ajeno. Dos manos que se encuentran haciendo círculos de fuego frente al lago.
Las hojas de los árboles aún revolotean con el viento. Besos y caricias, mar y luna.
Bronca y una voz ronca sueltan al aire un grito de letras mezcladas.
La danza empieza.

mardi, mars 14, 2006

Sauce llorón

Un pinito mentolado sacudió el hombro porque el viento le hacía cosquillas. Volteó a ver y no encontró nada. Sacudió un par de hojas y la picazón seguía. Trató de acercarse a otro árbol para pedir ayuda, pero el viento se había quedado dormido detrás de la oreja derecha de la luna. Intentó gritarle a su vecino, pero la sabia de sus venas no llegaban a su copa. Sentía que moría, y su cerebro le informaba las estadísticas de el nivel en que iba dejándolo. Lo invadió una desesperación extrema. Sentía que había llegado a la otra orilla del mundo. Sintió el peso de las nubes en sus hojas y quiso llorar. Y fue su primer lágrima, la que lo alimentó. El agua salada mojó sus pies y su cabeza empezó a despejarse. Lloró la noche entera, como Narcizo lo había hecho en otra ocasión. Sus ramas cayeron hasta besar el río de lágrimas que mojaba sus pies. La picazón cesó, y el sauce... lloró.

dimanche, mars 12, 2006

Barbacoa de amor

Prendete fuego,
quiero ver tu piel derritiéndose sobre los huesos,
quiero oler el áspero de tu pelo quemado.

Prendete fuego,
quiero que las tripas se te revuelvan pensando en una muerte lenta,
que la cara se te estire hasta que no puedas respirar.

Prendete fuego,
quiero reirme cuando se te desprendan las uñas de los pies,
y cada grito desgarrador que te acerque más a la muerte, va a ser un suspiro aliviador. Un segundo menos de dolor.

Prendete fuego,
cuando ardan tus ojos lo último que verás es mi sonrisa,
cuando estallen tus venas voy a limpiarme de los labios tu sangre salpicada.

Prendete fuego,
cuando tus manos sean hueso voy a recoger tus anillos,
y para ese momento, tu corazón ya estará tiernamente cocido.

jeudi, mars 09, 2006

Inocencia


Paseamos por un callejón sin salida. La llevé por calles frías, húmedas. Le lavé la cara en algunos charcos cerca de casa. La senté en un banco de plaza a besarse con otra. Se mezcló, cambió de colores y formas.
Un día, creí que se iba; otro, estaba más presente que nunca. A veces duerme como un ángel y otras revolotea en el aire como una nube de puro cubano. Intoxicada, seca y con sabor a chocolate.
Ahora, me mira sentada en el suelo, con las manos sosteniendo su cara sobre sus piernitas cruzadas.

mercredi, mars 08, 2006

Veinte centavos

Miedos de poliéster, sueños de algodón. Rojo en las mejillas y en los ojos, bermellón.

Su pupila dilatada en una mañana calurosa llamó la atención del portero. Su desencuentro soñado se convirtió en realidad, y la palidez de su cuerpo lo encontró desmayado en el balcón.

Dicen que un ángel lo atrapó en el baño, lo crucificó y le sacó los ojos. Y con su sangre se pintó los labios, y cortó sus piernas y se las comió”.

Como aquella, que cantando a Páez en el baño soñó su muerte no soñada. Como ella, que apretaba fuerte las manos contra su pecho. Ellos, en algo se parecen.
Como un puñado de mi miedo, por veinte centavos.

jeudi, mars 02, 2006

Guardapolvo blanco

La primera vez que lo vi, estaba desenvolviendo un bocadito Holanda en el patio del colegio. Era uno de esos recreos de 1992.
Me miró de reojo, se acercó el dulce a la boca y antes de darle el primer mordizcón, volvió la mirada y me dijo: "¿Querés un pedacito?"- Y ese día, con el moño perfecto en el delantal, con el recreo a medias, fue el día que me enamoré por primera vez.

lundi, février 27, 2006

Doux sommeil

La comicidad abrumadora de una mañana de café fue a suicidarse bajo mi almohada.
Pesadilla, descostillada bañó mis sueños de negro café.

Una carcajada vil. Una bruja que tiñe los sueños de rojas pesadillas, de tristes miradas de lagañas secas.

Doy vuelta la cabeza, y sueño despacito.

Fertilizante berreta


Te odio, te amo, te odio de nuevo y vuelvo a amarte. Te odio más. Te maldigo.
Una seguidilla de momentos frustrantes, acariciando un árbol muerto.
Así estabas cuando te encontré. Una prolongación. Una rama muerta tirada junto al árbol.
Un cadáver verde.

Podrido.

Podrida yo también, harta. Regando en vano un árbol muerto, sabiendo que nunca volverá a vivir. Recorriendo lugares en busca del mejor fertilizante. Y te odio.

Mis bolsillos quedaron vacíos. Ya no hay monedas de amor que apostar. NO queda nada. Te amo.

Inescrupuloso, desagradecido, infantil como Pinoccio. Y no soy de madera.
Infeliz, desgastante, aniquilador, estafador. Jugador empedernido de mis monedas. Fertilizante berreta, eso es. Berreta y sucio.
24/11/2005

vendredi, février 24, 2006

Tiempo de arroz eterno

Este plato de arroz parece no acabar nunca.
La cerveza está fría, esperando a ser tomada.
Una mano tibia está en guardia;
busca el momento perfecto para avalanzarse y dar esa caricia.

Abro la heladera, abro la cerveza.
Mis manos ahora están frías.
El plato de arroz no termina.
Como todo de los chinos, milenario.
Como el tiempo que no pasa.











El cambio de hoy: un minuto de tu tiempo, un milenio de mi vida.

dimanche, février 19, 2006

Amantes

Hay amantes que se huelen.
Saborean de lejos la victoriosa llegada del otro.

Un pie nervioso se sacude contra el parante de la silla.
Un paso más lo acerca al otro.

Hay amantes que se huelen.
Una mirada los convierte en sudor.

Unas manos revolotean inquietas sobre la piel.
Un segundo más y estalla el mundo.

Hay amantes que se huelen.
Buscan el beso prematuro... y se queman.

Reirse en Febrero

Un llamado desde las bajas latitudes está infomado de que en estos pagos la temperatura está a punto de hacer estallar los termómetros fueguinos. Sonrío. Me río sola. Nos reímos. Me gusta.

Son como cosquillas de aire en Febrero.

Eso pasa. Bah', eso le pasa a la gente de corazón de galletita de agua. Vacía la sal en la pileta de la cocina y saca la basura. Y se ríe. Son como cosquillas sin manos apoyadas.
Piel, plástico, satélites, plástico y piel. Y la luna, siempre la luna descanzando en el balcón, esperando un nuevo nacimiento.
Para volver a reír.

mercredi, février 15, 2006

I'm my Valentine's

Ida y vuelta. De casa a la facultad, y de la facultad a casa. Examen de Matemática II de por medio. Única visita al mundo exterior del día.
Apenas bajé del colectivo para caminar las dos cuadras hasta la facultad, me cruzo a un sujeto con un ramo de flores y cara de "Con esto hoy, la mato".´
Examen.
Salgo de la facultad con un nivel matemático de área tendiendo a infinito positivo; en la puerta, una chica y su novio abrazados y no miento, un ramo ENORME de flores. En esa cuadra, ocho tipos con sus respectivas parejas y sus florcitas. "Mierda, ¿Me estarán persiguiendo con este mundo sabor a rosa dulce?". Me empalagué.
Próximo a la parada del colectivo un auto se detuvo por el semáforo. El vidrio del lado del acompañante estaba bajo, era una pareja. La chica desenvolvía su regalo... un oso con un corazón enorme que decía "Amor" o alguna cursilería de esas. Mezcla de asco y ternura. Ojo, lo de asco es por el peluche... me dan náuseas.
Soy de las que prefieren mate matutino y beso en la frente, o un bon o bon compartido. ¿Oso de peluche?... puedo llegar a infartarme.
"Al carajo, yo soy mi San Valentín". Y en la florería de la esquina de casa, compré flores. Me enamoré de mi living.

Buen día a los enamorados, y a los desenamorados también... porque alguna vez lo estuvieron, y alguna vez lo estarán nuevamente.

samedi, février 11, 2006

Cítrico


Verano cítrico, fresco y de sol. Por momentos rosado y en otros un tanto rojo, demasiado rojo.
Me gusta el demasiado, el rojo y el bordeaux; me gusta la nieve y el sol detrás del cerro. Bajo un árbol.
Naranja en la piel, limón en las axilas y mandarina en el pelo. La piel blanca, antártica. Y el sol, siempre el sol detrás de un cerro. Bajo un bosque de cemento.
Lluvia de semen, dellirium tremens. Cítrico y no arde. Escupe el ácido sabor con una sonrisa de dientes pequeños. Escupe el citrus rosado de un pomelo matutino.

vendredi, février 10, 2006

Solo una foto


Para conformar, formar, armar y vomitar. Ustedes eligen.
Prendo una luz y la dejo consumirse.
Estoy viva, aún.
Ya verán.

vendredi, février 03, 2006

Adiós, Ushuaia



Un avión más, víctima de las lágrimas australes de una jovencita que aún no sabe cuál es su casa.

Muchas cosas se cayeron en el mismo momento en que el avión despegó. cosas que serían complicadas de explicar... y de entender.

No queda nada, una nube pasa y ya ni siquiera retengo la imagen en mi retina. Sólo recuerdo que pensé: ¡Qué grande está Ushuaia!; y siento que, graciosamente, estoy creciendo un poco más con esta partida.

29/01/06
11.49am
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