mercredi, mars 15, 2006

Que llueva

Bronca y desenfreno total salen de una mano de uñas pintadas.
Debajo de las uñas, una luz encandescente ilumina la orilla del lago.
Los árboles entrecruzan sus ramas con movimientos suaves, tántricos.
Descruzo las piernas y siento el calambre absoluto que recorre esos noventa centímetros de piel, como hormigas rojas a punto de picar.
Arde.
Una fogata cerca, arde. Descruzo las piernas y hago círculos con el dedo índice en el pasto.
Un dedo, encuentra a otro, ajeno. Dos manos que se encuentran haciendo círculos de fuego frente al lago.
Las hojas de los árboles aún revolotean con el viento. Besos y caricias, mar y luna.
Bronca y una voz ronca sueltan al aire un grito de letras mezcladas.
La danza empieza.

mardi, mars 14, 2006

Sauce llorón

Un pinito mentolado sacudió el hombro porque el viento le hacía cosquillas. Volteó a ver y no encontró nada. Sacudió un par de hojas y la picazón seguía. Trató de acercarse a otro árbol para pedir ayuda, pero el viento se había quedado dormido detrás de la oreja derecha de la luna. Intentó gritarle a su vecino, pero la sabia de sus venas no llegaban a su copa. Sentía que moría, y su cerebro le informaba las estadísticas de el nivel en que iba dejándolo. Lo invadió una desesperación extrema. Sentía que había llegado a la otra orilla del mundo. Sintió el peso de las nubes en sus hojas y quiso llorar. Y fue su primer lágrima, la que lo alimentó. El agua salada mojó sus pies y su cabeza empezó a despejarse. Lloró la noche entera, como Narcizo lo había hecho en otra ocasión. Sus ramas cayeron hasta besar el río de lágrimas que mojaba sus pies. La picazón cesó, y el sauce... lloró.

dimanche, mars 12, 2006

Barbacoa de amor

Prendete fuego,
quiero ver tu piel derritiéndose sobre los huesos,
quiero oler el áspero de tu pelo quemado.

Prendete fuego,
quiero que las tripas se te revuelvan pensando en una muerte lenta,
que la cara se te estire hasta que no puedas respirar.

Prendete fuego,
quiero reirme cuando se te desprendan las uñas de los pies,
y cada grito desgarrador que te acerque más a la muerte, va a ser un suspiro aliviador. Un segundo menos de dolor.

Prendete fuego,
cuando ardan tus ojos lo último que verás es mi sonrisa,
cuando estallen tus venas voy a limpiarme de los labios tu sangre salpicada.

Prendete fuego,
cuando tus manos sean hueso voy a recoger tus anillos,
y para ese momento, tu corazón ya estará tiernamente cocido.

jeudi, mars 09, 2006

Inocencia


Paseamos por un callejón sin salida. La llevé por calles frías, húmedas. Le lavé la cara en algunos charcos cerca de casa. La senté en un banco de plaza a besarse con otra. Se mezcló, cambió de colores y formas.
Un día, creí que se iba; otro, estaba más presente que nunca. A veces duerme como un ángel y otras revolotea en el aire como una nube de puro cubano. Intoxicada, seca y con sabor a chocolate.
Ahora, me mira sentada en el suelo, con las manos sosteniendo su cara sobre sus piernitas cruzadas.

mercredi, mars 08, 2006

Veinte centavos

Miedos de poliéster, sueños de algodón. Rojo en las mejillas y en los ojos, bermellón.

Su pupila dilatada en una mañana calurosa llamó la atención del portero. Su desencuentro soñado se convirtió en realidad, y la palidez de su cuerpo lo encontró desmayado en el balcón.

Dicen que un ángel lo atrapó en el baño, lo crucificó y le sacó los ojos. Y con su sangre se pintó los labios, y cortó sus piernas y se las comió”.

Como aquella, que cantando a Páez en el baño soñó su muerte no soñada. Como ella, que apretaba fuerte las manos contra su pecho. Ellos, en algo se parecen.
Como un puñado de mi miedo, por veinte centavos.

jeudi, mars 02, 2006

Guardapolvo blanco

La primera vez que lo vi, estaba desenvolviendo un bocadito Holanda en el patio del colegio. Era uno de esos recreos de 1992.
Me miró de reojo, se acercó el dulce a la boca y antes de darle el primer mordizcón, volvió la mirada y me dijo: "¿Querés un pedacito?"- Y ese día, con el moño perfecto en el delantal, con el recreo a medias, fue el día que me enamoré por primera vez.

lundi, février 27, 2006

Doux sommeil

La comicidad abrumadora de una mañana de café fue a suicidarse bajo mi almohada.
Pesadilla, descostillada bañó mis sueños de negro café.

Una carcajada vil. Una bruja que tiñe los sueños de rojas pesadillas, de tristes miradas de lagañas secas.

Doy vuelta la cabeza, y sueño despacito.

Fertilizante berreta


Te odio, te amo, te odio de nuevo y vuelvo a amarte. Te odio más. Te maldigo.
Una seguidilla de momentos frustrantes, acariciando un árbol muerto.
Así estabas cuando te encontré. Una prolongación. Una rama muerta tirada junto al árbol.
Un cadáver verde.

Podrido.

Podrida yo también, harta. Regando en vano un árbol muerto, sabiendo que nunca volverá a vivir. Recorriendo lugares en busca del mejor fertilizante. Y te odio.

Mis bolsillos quedaron vacíos. Ya no hay monedas de amor que apostar. NO queda nada. Te amo.

Inescrupuloso, desagradecido, infantil como Pinoccio. Y no soy de madera.
Infeliz, desgastante, aniquilador, estafador. Jugador empedernido de mis monedas. Fertilizante berreta, eso es. Berreta y sucio.
24/11/2005

vendredi, février 24, 2006

Tiempo de arroz eterno

Este plato de arroz parece no acabar nunca.
La cerveza está fría, esperando a ser tomada.
Una mano tibia está en guardia;
busca el momento perfecto para avalanzarse y dar esa caricia.

Abro la heladera, abro la cerveza.
Mis manos ahora están frías.
El plato de arroz no termina.
Como todo de los chinos, milenario.
Como el tiempo que no pasa.











El cambio de hoy: un minuto de tu tiempo, un milenio de mi vida.

dimanche, février 19, 2006

Amantes

Hay amantes que se huelen.
Saborean de lejos la victoriosa llegada del otro.

Un pie nervioso se sacude contra el parante de la silla.
Un paso más lo acerca al otro.

Hay amantes que se huelen.
Una mirada los convierte en sudor.

Unas manos revolotean inquietas sobre la piel.
Un segundo más y estalla el mundo.

Hay amantes que se huelen.
Buscan el beso prematuro... y se queman.

Reirse en Febrero

Un llamado desde las bajas latitudes está infomado de que en estos pagos la temperatura está a punto de hacer estallar los termómetros fueguinos. Sonrío. Me río sola. Nos reímos. Me gusta.

Son como cosquillas de aire en Febrero.

Eso pasa. Bah', eso le pasa a la gente de corazón de galletita de agua. Vacía la sal en la pileta de la cocina y saca la basura. Y se ríe. Son como cosquillas sin manos apoyadas.
Piel, plástico, satélites, plástico y piel. Y la luna, siempre la luna descanzando en el balcón, esperando un nuevo nacimiento.
Para volver a reír.

mercredi, février 15, 2006

I'm my Valentine's

Ida y vuelta. De casa a la facultad, y de la facultad a casa. Examen de Matemática II de por medio. Única visita al mundo exterior del día.
Apenas bajé del colectivo para caminar las dos cuadras hasta la facultad, me cruzo a un sujeto con un ramo de flores y cara de "Con esto hoy, la mato".´
Examen.
Salgo de la facultad con un nivel matemático de área tendiendo a infinito positivo; en la puerta, una chica y su novio abrazados y no miento, un ramo ENORME de flores. En esa cuadra, ocho tipos con sus respectivas parejas y sus florcitas. "Mierda, ¿Me estarán persiguiendo con este mundo sabor a rosa dulce?". Me empalagué.
Próximo a la parada del colectivo un auto se detuvo por el semáforo. El vidrio del lado del acompañante estaba bajo, era una pareja. La chica desenvolvía su regalo... un oso con un corazón enorme que decía "Amor" o alguna cursilería de esas. Mezcla de asco y ternura. Ojo, lo de asco es por el peluche... me dan náuseas.
Soy de las que prefieren mate matutino y beso en la frente, o un bon o bon compartido. ¿Oso de peluche?... puedo llegar a infartarme.
"Al carajo, yo soy mi San Valentín". Y en la florería de la esquina de casa, compré flores. Me enamoré de mi living.

Buen día a los enamorados, y a los desenamorados también... porque alguna vez lo estuvieron, y alguna vez lo estarán nuevamente.

samedi, février 11, 2006

Cítrico


Verano cítrico, fresco y de sol. Por momentos rosado y en otros un tanto rojo, demasiado rojo.
Me gusta el demasiado, el rojo y el bordeaux; me gusta la nieve y el sol detrás del cerro. Bajo un árbol.
Naranja en la piel, limón en las axilas y mandarina en el pelo. La piel blanca, antártica. Y el sol, siempre el sol detrás de un cerro. Bajo un bosque de cemento.
Lluvia de semen, dellirium tremens. Cítrico y no arde. Escupe el ácido sabor con una sonrisa de dientes pequeños. Escupe el citrus rosado de un pomelo matutino.

vendredi, février 10, 2006

Solo una foto


Para conformar, formar, armar y vomitar. Ustedes eligen.
Prendo una luz y la dejo consumirse.
Estoy viva, aún.
Ya verán.

vendredi, février 03, 2006

Adiós, Ushuaia



Un avión más, víctima de las lágrimas australes de una jovencita que aún no sabe cuál es su casa.

Muchas cosas se cayeron en el mismo momento en que el avión despegó. cosas que serían complicadas de explicar... y de entender.

No queda nada, una nube pasa y ya ni siquiera retengo la imagen en mi retina. Sólo recuerdo que pensé: ¡Qué grande está Ushuaia!; y siento que, graciosamente, estoy creciendo un poco más con esta partida.

29/01/06
11.49am

vendredi, janvier 13, 2006

Teoría estúpida

Si el cricket no enciende al primer intento, entonces ese cigarrillo (o lo que sea que quiera fumarse) no debe ser fumado.

lundi, janvier 09, 2006

Apocalipsis

Tormenta eléctrica.
Truenos.
Relámpagos.
Centellas... (o centollas).

La lluvia de hoy, moja.
Hay paragüas en la calle, son turistas. Aquí nadie usa paragüas, salvo ellos. Es simpático.

Caminé y mis sapatillas se mojaron. Creo que la lona escosesa no soporta un poco de lluvia apocalíptica.

Si, es apocalíptica. El cielo se cerró y las nubes en distintos tonos de gris taparon todo el cielo. Ya no hay montañas a la vista. Todo es gris.

Bah!, casi todo.

Nueve grados centígrados. La gente está contenta, asustada y asombrada [sobre todo]. Los turistas creen que es una muestra gratis de invierno. Pero no, es apocalíptico. Los que vivimos acá por años lo sabemos... y tengo miedo.

Ojo, es un miedo lindo. Estoy en casa. Bajo el ala de mi familia y toda esa lata. Así las cosas asustan menos. Es como volver a tener cinco años nuevamente. Un pequeño retroceso no viene mal. Como un cable a tierra.

mercredi, janvier 04, 2006

Grela


Sucia, moribunda, y con la ropa más triste. Gris, grela. Ella sabe que la vi.
Corrió desnuda una vez. Corrió huyendo del amor. Pero hoy, grela, sucia, y roída encontró refugio bajo el mar.

Perlas

El tirón rompió su collar de perlas. Yo lo vi. Eran cerca de cuarenta cuentas, pero al caer parecían millones de gotas grises, brillantes. Lo vi, un mar de un gris perlado sobre el cual nadaron desnudos sus sueños.

Cada uno de ellos.

Desconsolada, se encerró en el diván y lloró por cada sueño... hasta quedarse dormida.

mardi, janvier 03, 2006

Un poco de limón, por favor.

Una pareja de franceses homosexuales se sienta en una mesa al centro del salón. Una mujer los acompaña y sonríe con ternura viéndolos besarse mientras llega la comida.

Siete brasileros vestidos de fiesta comen carne y toman vino blanco de la casa, ríen y gritan.

Todos los miran. Los franceses dejaron de ser el centro.

Cerca del baño, dos matrimonios y sus seis hijos untan manteca al pan. El revoltoso de la punta afila el cuchillo con el tenedor, y un par de hombres sentados a su lado lo miran con ganas de cometer un asesinato.

Hay una pareja próxima a las bodas de oro que espera mesa. Ella es muy coqueta; él se hace el desinteresado pero sabe que más de uno se volteó a ver a su hermosa mujer. La mesa de los brasileros lo llama y le piden que tome algunas fotografías con sus cámaras digitales de pantalla desplegable, último modelo, muy top, re pro, cool... Ella sonríe cómplice, elegante, mientras lo mira. Finalmente el mozo los acerca a su mesa, próxima a los niños afiladores.

En el fondo, y cerca de la ventana veo a un sujeto. Recuerdo haberlo visto, vitalicio, en un cabaret local. Come con su hija, la conozco. La conozco porque aquí todos nos conocemos.

Ahora los franceses homosexuales miran de reojo a los brasileros que parecen haberse encontrado fortuitamente con amigos. Bah! Aquí, aunque no sean amigos, los brasileros se comportan como tales ante sus compatriotas. Tal vez los franceses miran con mala cara por no haberse encontrado ellos también con amigos; o porque Brasil le ganó algún partido en el mundial de vaya uno a saber qué año; o tal vez solo porque son así, franceses (y se la bancan).

La que no se la banca soy yo. Al olor, digo. Mucho rico perfume, caro, pero de agua y jabón ni hablar.

Los amigos de los brasileros se van; creo que para ser cool se despiden en español.

La nena de la mesa diecinueve se acerca y mientras se limpia los mocos me dice “Limón”. Pienso, “¿Qué limada qué?”. Ay!, Cuando tenga hijos voy a enseñarles a pedir bien las cosas. Esta nena debe tener uno ocho años, bien podría haber dicho “Necesito limón”, “Dame limón”, “Quiero limón”. Pero no, no va a gastar tanta saliva la pequeña mal aprendida.

Los niños afiladores de la mesa nueve ahora están tranquilos. Comen pizza y toman gaseosa en grandes cantidades. Creo que esta noche no van a dormir muy bien...

En la mesa quince hay un chico al que conozco, con su familia. Por lo que se ve el padre está sermoneándolo por algo que no parece tan grave. Lo supongo por la expresión de su madre.

Y así, unos entran, otros salen. Hablar en inglés, tal vez francés: merci, bonjour, excuse moi, y “¿Comieron bien?”.

Entre que miro e imagino, escucho frases como: dos vasos, cerrame la veinte, tres cafés (uno cortado), agregame un flan con dulce a la tres y cierra, fijate cuánto sale el Broquel 750, agregá los cafés a la dos, llamáme un taxi, sacá hielo, tenés teléfono, cobrame acá, yo quiero tomar la cerveza en la barra, no quedan más mariscos...

Y no lo pienso dos veces, no hay forma mejor de empezar el 2006; porque sé que esta noche, Baileys de por medio, voy a estar sentada viendo el amanecer contándole esto a Vek. [Te quiero nena.]
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