Un beso francés de romance clásico; un beso francés impulsivo, robado; un beso francés en Buenos Aires, o en Ushuaia; un beso francés que descubre el horror del amor; y mata fantasmas que no quieren irse; y recibe otros que van a quedarse. Ese que se pierde en el bosque, y detrás de la oreja de cualquier nube. El que roza los labios y la piel, y fertiliza el territorio haciéndolo suyo. Haciéndolo húmedo.
samedi, avril 15, 2006
Pesadilla
Espectros de hielo rondan descalzos por tu cuarto.
Algunos botones se descocieron y rodaron sobre la cama.
Otros cayeron al suelo.
Nativos del sur, de la isla de los grandes fuegos.
Donde la nieve no despabila, el cielo es gris.
Almas azules de tiempos pasados corren alrededor de tu eje.
Y pisan tus botones.
La piel se eriza, la escarcha conquista tus pies.
Dedos helados. Pasos flojos.
Sangre tibia chorreando por tus piernas.
La nieve no despabila, pero quema.
Espectros que se ríen.
Espíritus que se comen tus botones de colores.
La escena se convierte en un universo bien parecido.
Donde vos sos nada. Y ellos, dioses circenses de tu pesadilla.
Gritan mientras corren, gritan y abren sus bocas.
Como si fueran a comerte. Vivo. Con la carne cruda aún.
Y vos, sentado en medio de tu cama.
Tus piernas, la sangre.
Tus botones, la carne.
vendredi, avril 07, 2006
Cuando abusa del detalle
La encierra entre las sábanas y se pierde completamente. El roce de la piel ajena y su pelo no la deja abrir los ojos. Gotitas que recorren un cuerpo tibio.
mercredi, avril 05, 2006
Titubeo urbano
Si las nubes sólo abrazaran el cielo mientras duermo, no moriría de desolación estando despierta... ni de melancolía.
Si el viaje hacia un cuerpo tibio, reposando, fuese tan corto como bajarse de la vereda; evitaría los pasos en falso.
Si de noche el frío no descosiera, como cuando estoy bajo ese árbol; dormiría en el bosque. Y me alimentaría de besos ajenos, de duendes que rondan desnudos en la periferia.
Si haciendo la medialuna por los suburvios nadie me viera, correría desesperada hasta llegar al papel, y abrazarme a la tinta... sobre el mar.
mardi, avril 04, 2006
Conmoción
Cuando llegué, me asenté y comencé a deambular por la ciudad, descubrí un nuevo sentimiento, extraño, y difícil de explicar.
Con el tiempo, llegué a la conclusión de que era una mezcla de desarraigo y algo más. Pero predominaba ese algo más que del desarraigo. Era eso: la soledad de la gente que anda por la calle, que se come los restos de la comida que egoísta, tiré a la basura. La gente harapienta, sucia, triste, famélica.
En ese momento caí en la cuenta de que los 17 años que viví en Ushuaia fueron una especie de estadía dentro de una BURBUJA. Amo ese lugar, y quiero dejarlo claro: creo que no hay mejor lugar donde podría haber crecido, y estoy muy orgullosa de eso. De cualquier manera, es una BURBUJA.
Allá, yo salía a la calle y nadie me pedía monedas, nadie dormía en la calle, nadie comía los restos de mi comida, nadie limpiaba los vidrios en los semáforos; ningún niño era asechado en la calle por un desconocido depravado, aprovechador de su inocencia… y su insolvencia.
Sentía que la gente oriunda de la Capital estaba tan acostumbrada a ese entorno, que veía a la gente “de la calle”, como una baldosa más… como un árbol. Algo insignificante pululando en esta masa de hormigón.
Anduve por las calles dando vueltas, con el corazón en la mano, partido en pedazos.
Me sentía culpable. Culpable de haber vivido tanto tiempo en una burbuja, mientras mucha gente se cagaba de frío debajo de un cartón. Yo estaba acostada en mi cama, sobre el colchón de resortes, la familia, el radiador encendido, y la película por cable. Me sentía una mierda.
Me costó mucho (y aún me cuesta), entender esta vida. La vida de las grandes urbes. Una vida de la cual formo parte ahora, y de la cual quiero huir… por frustración, egoísmo, miserable y maldita.
Hace unos años, para mi era inconcebible la idea de ver decenas de personas amuchadas en la entrada de una galería, durmiendo entre cartón y trapos viejos, buscando el reparo.
Yo tenía un velador… ellos, la luz de la luna.
Yo tenía películas de terror… ellos, el vértigo de la calle.
Yo tenía una almohada de plumas… ellos, con suerte, una baldosa tibia.
La verdad, es que leer tu texto me dio la satisfacción de saber que no soy la única a la que se le rompe el corazón por la calle. Cambio de pensamientos, abro la cabeza. Es difícil. Es triste. Y encima, es real..."
dimanche, avril 02, 2006
Estertor
jeudi, mars 30, 2006
Al oscuro...
Me pregunto, ¿cómo sacar del cuerpo algo que entró por el tiempo?... o peor aún, algo que entro por los ojos, los oídos, las manos, la boca.
Si tan solo pudiera…
cerrar los ojos y no ver más,
¿cómo es posible que de la cajita de sorpresas haya pasado a la desazón absoluta?,
¿cómo es posible que mi mente vaya más rápido de lo que podría correr en toda mi vida?,
¿cómo puede algo ser tan avasallante?,
¿cuándo podré hacerle un lugar en la cama al desarraigo, con la confianza de que no va a rozarme la pierna con otra intención más que acompañarme?... y abrazarme.
¿cómo es posible que sea quién sabe qué hora de la madrugada y mi cabeza esté a punto de estallar?. Y me levante con tantos cuestionamientos que no llegué siquiera a encender una luz… y escriba desesperada, estirando las letras en la oscuridad absoluta, en la soledad frustrante de la avenida vacía.
Y es que la soledad, la maldita, se hace sentir aún estando rodeado de jocosas personas que no paran de reírse con los chistes más absurdos. Una soledad que se disfraza de amiga, de amor, de acompañante, de madre y de amante. Y se mete en tu piel, en tus poros, en tu sangre. Y te saca el aire al punto en que morir es sólo un defecto absurdo de una producción masiva.
Las figuras no son más que sombras desfiguradas de personas con grandes dientes, que se ríen… y se ríen. Sus bocas se abren tanto que puedo ver sus campanitas, sus esófagos y sus entrañas.
Una boca enorme me come y un pie cae rodando de la cama. Luego un brazo. Y otro. Y de repente uno se derrumba, como un edificio viejo; como un balcón podrido.
Duele la histeria. Pesan las piedras cuando uno está tan vulnerable que hasta una pluma sobre los hombros lo tiraría abajo. Cuando los planetas parecen juntarse y todos los problemas, las preocupaciones, las locuras y hasta la molestia más pequeña se te suben encima y te saltan sobre la cabeza. Dele que dele machacarte.
Casi inexplicable. Como una borrachera sin dolor, sin Bailey’s, sin cerveza, sin tequila, sin nada. Como estar ebrio de mierda, ¡y basta!.
De repente, dos manos se juntan. Una niña pregunta cuánto hace que no siente el querer como algo cotidiano. Y se asusta, se mete bajo su frazada rosada y llora la noche por un amor que algunos años más tarde será suyo desinteresadamente. Ella no lo sabe; y es su destino.
Años más tarde llora a otros, a otras, se llora a ella misma. Llora el mundo mientras ve caer las lágrimas sobre sus rodillas, corriendo por sus piernas.
Esta noche hay estrellas; mañana el pasto estará escarchado y esa niña, con sus lágrimas usadas, va a despertar desesperada, pero con la tranquilidad de encontrar el abrazo maternal a un cuarto de distancia, tibio… y cerca.
En esos momentos en que el tiempo parece no avanzar, es cuando me voy achicando hasta hacerme tan chiquita como la cabeza de un alfiler. Y eso soy, un punto indefinido en el universo. Un punto que brilla pero a veces, olvida dejar encendida la luz.
mercredi, mars 29, 2006
Medioevo griego
mardi, mars 28, 2006
Besos que brillan
Descuento de votos. De fotos.El hipertexto y su magia se fueron.
¡Descosan ese libro o serán guillotinados!
.
Dulces caballeros de armadura prometen besos sin retorno. El beso de la muerte.
Y si se fijan, a la derecha podrán observar a Hemingway en "París era una fiesta". Alice (creo que se llamaba), fue besada por un caballero de armadura de lata oxidada y murió... murió de amor.
Y como hay amores que matan, besos sin retorno, y óxido en los sesos; también hay luz. Basta con abrir el libro de tapas blandas...
samedi, mars 25, 2006
Bohemian Queen
jeudi, mars 23, 2006
Es fácil
mardi, mars 21, 2006
Crying
La gente llora y se abriga. Y el cielo todavía no se cayó.Una marca de tiza en el suelo, no es más que un indicio de mi niñez.
Polleras al viento, migas en el suelo, caramelos en el pelo, uñas de colores.
Tantas cosas lindas, y la gente llora.
Pero la gente, no siempre llora de dolor.
dimanche, mars 19, 2006
Adela, no le tires margaritas a los chanchos...
"Cuando la herida no duele, duele la cicatriz""Las historias son excrementos del tiempo"
"¿Lo cambio por alguien más astuto, o espero a que crezca?"
"Soy libertina. Para el deseo de mi corazón, el mar es una gota"
"Por tan poco me incendio... soy de pasto, loca, ¡BARROCA!"
Requiem Nupcial es como un sopapo seco en la nuca, para cualquier mujer.
Quedé encantada, fastidiada, y pensando: No quiero terminar así. Ese, es el pensamiento más recurrente para las mujeres que vieron la obra.
Experimenté una suerte de collage de imágenes y recuerdos. Y es que esta obra usa como argumento los amores-desamores que tienen, en común, las mujeres. Es por eso que una se siente trágicamente identificada con la protagonista a lo largo de todo su monólogo.
Pero mejor, no cuento más. Vayan a verla y saquen sus propias conclusiones.
Los sábados y domingos en el Centro Cultural Recoleta, a las 21hs.
La entrada es de $5.
+INFO
jeudi, mars 16, 2006
El médico del pincel
escoge el ingrediente,
revisa el diagnóstico
y resuelve la ecuación.
Cierra una puerta,
compra un libro viejo.
Lee tres semanas
y resume en una oración.
Baja la escalera,
alisa su vestido,
se arregla un poco el pelo
y tararea una canción.
Juega a que es niña,
se sonrojan sus mejillas.
Toma vino rosado
y enciende el calefón.
Con su mejor cara sale,
la calle bañada en sol.
Cara de Monalisa
que no ingiere almidón.
Ciclo rítmico de la vida de cualquier buen hijo de vecino
A veces, es el pasado nuestro karma.
A veces, es nuestro karma el que no nos deja avanzar.
A veces, no avanzamos porque dejamos que las cosas de la vida nos resulten traumáticas.
Y si nos resultan traumáticas, nos volvemos débiles.
Y si estamos débiles... necesitamos apoyo.
Y sabés que voy a estar.
mercredi, mars 15, 2006
Que llueva
Bronca y desenfreno total salen de una mano de uñas pintadas.Debajo de las uñas, una luz encandescente ilumina la orilla del lago.
Los árboles entrecruzan sus ramas con movimientos suaves, tántricos.
Descruzo las piernas y siento el calambre absoluto que recorre esos noventa centímetros de piel, como hormigas rojas a punto de picar.
Arde.
Una fogata cerca, arde. Descruzo las piernas y hago círculos con el dedo índice en el pasto.
Un dedo, encuentra a otro, ajeno. Dos manos que se encuentran haciendo círculos de fuego frente al lago.
Las hojas de los árboles aún revolotean con el viento. Besos y caricias, mar y luna.
Bronca y una voz ronca sueltan al aire un grito de letras mezcladas.
La danza empieza.
mardi, mars 14, 2006
Sauce llorón
Un pinito mentolado sacudió el hombro porque el viento le hacía cosquillas. Volteó a ver y no encontró nada. Sacudió un par de hojas y la picazón seguía. Trató de acercarse a otro árbol para pedir ayuda, pero el viento se había quedado dormido detrás de la oreja derecha de la luna. Intentó gritarle a su vecino, pero la sabia de sus venas no llegaban a su copa. Sentía que moría, y su cerebro le informaba las estadísticas de el nivel en que iba dejándolo. Lo invadió una desesperación extrema. Sentía que había llegado a la otra orilla del mundo. Sintió el peso de las nubes en sus hojas y quiso llorar. Y fue su primer lágrima, la que lo alimentó. El agua salada mojó sus pies y su cabeza empezó a despejarse. Lloró la noche entera, como Narcizo lo había hecho en otra ocasión. Sus ramas cayeron hasta besar el río de lágrimas que mojaba sus pies. La picazón cesó, y el sauce... lloró.
dimanche, mars 12, 2006
Barbacoa de amor
quiero ver tu piel derritiéndose sobre los huesos,
quiero oler el áspero de tu pelo quemado.
Prendete fuego,
quiero que las tripas se te revuelvan pensando en una muerte lenta,
que la cara se te estire hasta que no puedas respirar.
Prendete fuego,
quiero reirme cuando se te desprendan las uñas de los pies,
y cada grito desgarrador que te acerque más a la muerte, va a ser un suspiro aliviador. Un segundo menos de dolor.
Prendete fuego,
cuando ardan tus ojos lo último que verás es mi sonrisa,
cuando estallen tus venas voy a limpiarme de los labios tu sangre salpicada.
Prendete fuego,
cuando tus manos sean hueso voy a recoger tus anillos,
y para ese momento, tu corazón ya estará tiernamente cocido.
jeudi, mars 09, 2006
Inocencia

Paseamos por un callejón sin salida. La llevé por calles frías, húmedas. Le lavé la cara en algunos charcos cerca de casa. La senté en un banco de plaza a besarse con otra. Se mezcló, cambió de colores y formas.
Un día, creí que se iba; otro, estaba más presente que nunca. A veces duerme como un ángel y otras revolotea en el aire como una nube de puro cubano. Intoxicada, seca y con sabor a chocolate.
Ahora, me mira sentada en el suelo, con las manos sosteniendo su cara sobre sus piernitas cruzadas.
mercredi, mars 08, 2006
Veinte centavos
Su pupila dilatada en una mañana calurosa llamó la atención del portero. Su desencuentro soñado se convirtió en realidad, y la palidez de su cuerpo lo encontró desmayado en el balcón.
“Dicen que un ángel lo atrapó en el baño, lo crucificó y le sacó los ojos. Y con su sangre se pintó los labios, y cortó sus piernas y se las comió”.
Como aquella, que cantando a Páez en el baño soñó su muerte no soñada. Como ella, que apretaba fuerte las manos contra su pecho. Ellos, en algo se parecen.
jeudi, mars 02, 2006
Guardapolvo blanco
La primera vez que lo vi, estaba desenvolviendo un bocadito Holanda en el patio del colegio. Era uno de esos recreos de 1992.Me miró de reojo, se acercó el dulce a la boca y antes de darle el primer mordizcón, volvió la mirada y me dijo: "¿Querés un pedacito?"- Y ese día, con el moño perfecto en el delantal, con el recreo a medias, fue el día que me enamoré por primera vez.