jeudi, mars 09, 2006

Inocencia


Paseamos por un callejón sin salida. La llevé por calles frías, húmedas. Le lavé la cara en algunos charcos cerca de casa. La senté en un banco de plaza a besarse con otra. Se mezcló, cambió de colores y formas.
Un día, creí que se iba; otro, estaba más presente que nunca. A veces duerme como un ángel y otras revolotea en el aire como una nube de puro cubano. Intoxicada, seca y con sabor a chocolate.
Ahora, me mira sentada en el suelo, con las manos sosteniendo su cara sobre sus piernitas cruzadas.

3 commentaires:

Cereza Martinez a dit…

que encanto!!!

Mr Montoto a dit…

Me gustó. Vio que todavía no perdimos la inocencia, es más, está ahí, al toque esperando que volvamos a querer saber de ella para volver a enseñarnos a jugar con el alma un poco más pura.

G. a dit…

Mumiç, muchas gracias.

Simón, vio cómo son las cosas del alma, ¿no?

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